¿Qué tan buenos somos?

“Bueno” o “malo”

Si alguien dice que un servicio o producto dado es “realmente bueno”, mejor echar un vistazo bien de cerca. 

“Bueno” o “malo” son conceptos relativos, de modo que -especialmente cuando se tiene la responsabilidad de tomar las mejores decisiones posibles- uno necesita saber ¡con respecto a qué tal servicio es bueno o no tan bueno! Lo correcto es decir algo como “el servicio es bueno para discriminar entre dos valores de interés”, o “bueno para reproducir con confiabilidad eventos similares del pasado”. Se debe indicar siempre una referencia que explique con respecto a qué un servicio es “bueno” o no.

 

De hecho, un servicio particular (basado en información satelital, o basado en pronósticos, da igual cómo se construya) puede ser excelente para un cierto grupo de tomadores de decisiones y ser completamente inútil para otros. Por ejemplo, un servicio indicando que el próximo mes va a ser húmedo puede ser completamente inútil para determinados agricultores que necesitan saber si una cierta cantidad de lluvia caerá al inicio, mediados o finales del próximo mes. ¿Cómo es entonces posible que se describa un servicio a modo general como bueno, cuando ésto depende de la necesidad particular del cliente?

La premisa de Alisios es que cada cliente es parte de un ecosistema único, porque sus necesidades son también únicas, y por ende los servicios que requiere, y cómo se define y mide la calidad de tales servicios es muy particular también: no pueden hacerse generalizaciones. Podemos compartir con nuestros clientes qué tan buenos son determinados servicios que proveemos, pero sería engañoso asumir que es la misma calidad de los servicios que el cliente de verdad requiere

Lo que hacemos en Alisios es producir pronósticos retrospectivos (del pasado, también llamados retropronósticos) hechos a la medida de las necesidades, usando las variables realmente necesitadas por el cliente, y presentamos una variedad de medidas (métricas) que evalúan múltiples dimensiones de “qué tan bueno” es el servicio particular hecho para el cliente. De esta manera, nuestros clientes tienen evaluaciones de las “bondades” del servicio que están claramente definidas, son objetivas y hechas a medida de las necesidades, todo esto para cada escala de tiempo, ubicación, resolución espacial y aplicación de interés.